HISTORIAS INFORMATICAS: Novelizando nuestras Historias de Ordenadores

Sexo Gratis con Señoras 2.0

Invierno.
Son las cinco de la tarde y fuera ya es de noche.
Poca gente por la calle.
Algún despistado se tropieza con su alma deportista y corre entretenido con velocidad inusitada.
Tengo un gran ventanal en mi tienda, quería que ella misma fuese el escaparate y no al revés.
Estaba absorto pensando que era un día nefasto…poca caja, ínfimos resultados con las reparaciones y escasa audiencia de clientes insatisfechos. Uno de esos días que te preguntas porqué has abierto un negocio con tan poco margen de beneficio y tan sufrido.
Navego absorto por Matbe, aunque mi francés es paupérrimo, disfruto de esta estupenda web en donde ponen buenas reviews de todo tipo de hardware.
Alzo mis ojos y la veo.
Rubia, delgada, sutilmente perfumada, cincuentona…una de esas señoras entrada en años pero despampanante, de esas mamis que a todos nos gustan.
La semana pasada me trajo un PC que había comprado de segunda mano en otro negocio para que se le formateara y se le pusiera a punto.
Lo hice con mi desparpajo habitual.
Lógicamente la máquina vino sin drivers los cuales tuve que buscar por la red.
Suelo siempre instalar lo básico, aparte del Sistema Operativo.

- Buenas tardes.
- ¿Qué desea?.
- El ordenador que me llevé el otro día no funciona.

Es una de las frases favoritas de los clientes. No tiene el significado real o etimológico simplemente usan esta construcción para definir cualquier problema con su PC aunque sea una nimiedad como el caso que nos trata.

- ¿Qué es lo que le pasa?, digo yo asustado pensando dónde la habré cagado.
- Que no me funcionan una serie de páginas en donde quiero entrar.

Respiro desilusionado ya que pensaba en algo emocionante.
Lo siguiente que iba era lo que se suele preguntar siempre.
Fui totalmente sincero e inocente, tanto como un niño pequeño. La pregunté:

- ¿Qué tipo de páginas?
- No puedo entrar en páginas de SEXO

Lo dijo con la boca GRANDE, sus carnosos labios expulsaron la palabra sin tapujos incluso pude ver en sus ojos cierto resplandor juguetón y divertido.
Mis neuronas se tambalearon en una fracción de segundo, no quise preguntar eso, fue algo sin pensar, creyendo que una señora de su edad usaría Internet para leer el correo y buscar algunas cosas en San Google.

- ¡Ah!, no es un problema. Lo más seguro es que no está instalado el Macromedia Flash Player en el Sistema Operativo. Pruebe a entrar en la web de Macromedia y desde ahí se lo puede descargar.
-Muchas gracias. Ya se lo comentaré a mi marido ya que estamos enganchados a ese tipo de páginas.

Ahí ya es donde no supe ni qué responder.
Alucinado vi cómo aquella mujer salía toda feliz de mi tienda.

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